Susana Sánchez Segura
Cada 15 de febrero, el mundo conmemora el Día Mundial del Cáncer Infantil, una fecha que busca visibilizar una de las principales causas de mortalidad entre niños y adolescentes, así como expresar apoyo a pacientes, sobrevivientes y sus familias. En este contexto, la acción colectiva cobra un valor especial cuando se traduce en iniciativas que generan conciencia, acompañamiento y esperanza.
Este año, la Fundación Cáncer Warriors llevará a cabo la tercera edición de su carrera con causa, el próximo 15 de febrero de 2026, en Paseo de la Reforma, Ciudad de México. Con distancias de 3, 5 y 10 kilómetros, el evento invita a personas de todas las edades, y por primera vez, también a sus mascotas, a sumarse a una jornada solidaria que busca mucho más que cruzar una meta.
Una alianza que nació desde la necesidad
La participación de Ottobock México como patrocinador oficial no es fortuita. Se trata de una colaboración que comenzó incluso antes de que la Fundación Cáncer Warriors se constituyera formalmente. Desde 2021, ambas organizaciones han trabajado juntas apoyando a niñas y niños que, como consecuencia de tumores óseos, han enfrentado amputaciones de miembros inferiores o superiores.
“En palabras coloquiales, apoyábamos a infancias amputadas de la mano con Ottobock México”, recuerda Gonzalo López Cuevas, fundador y presidente de Cáncer Warriors de México A.C., al destacar el origen genuino de esta alianza centrada en las necesidades reales de los pacientes pediátricos.
Movilidad, autonomía y futuro
Para Ottobock, líder global en tecnología de movilidad y rehabilitación, el compromiso va más allá del patrocinio. “Nuestra misión más importante es brindar a los niños que viven con discapacidad motriz la posibilidad de volver a caminar, correr y realizar su vida diaria tras una amputación por osteosarcoma o cáncer de hueso”, señala Mónica Guadalajara, country manager para México, Centroamérica y el Caribe.
La compañía desarrolla prótesis y sillas de ruedas de alta tecnología, fabricadas a la medida y pensadas para acompañar el crecimiento natural de las infancias. “Sus prótesis crecen con ellos”, explica Guadalajara, quien además invita a la ciudadanía a participar en esta carrera que une deporte, empatía y causa social.
Una realidad que no puede ignorarse
A nivel mundial, cada año se diagnostican entre 280 mil y 400 mil nuevos casos de cáncer infantil, con tasas de supervivencia que dependen en gran medida del acceso oportuno a diagnóstico y tratamiento. En países de ingresos medios y bajos, como México, estas brechas siguen siendo profundas.
En el país se estima que alrededor de 5 mil nuevos casos de cáncer infantil se registran anualmente, y la enfermedad se mantiene como una de las principales causas de muerte por enfermedad en menores de entre 5 y 14 años. Las cifras reflejan no solo un reto médico, sino un impacto emocional, social y económico para miles de familias.
Más que una carrera, un llamado colectivo
En este escenario, la tercera edición de la Carrera Fundación Cáncer Warriors adquiere un valor simbólico y práctico. No solo busca recaudar fondos, sino movilizar conciencias, fortalecer redes de apoyo y recordar que la lucha contra el cáncer infantil requiere del compromiso de toda la sociedad.
La alianza con Ottobock México refuerza el alcance de esta iniciativa altruista al unir experiencia tecnológica con sensibilidad social. Más allá del evento deportivo, la carrera representa la fuerza de las alianzas multisectoriales para mejorar la calidad de vida de niñas y niños diagnosticados, promover la detección temprana y ofrecer un acompañamiento integral que ponga al paciente y su futuro en el centro.

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